miércoles, 26 de marzo de 2008

No habrá car wash que nos brille


por CHENCHA MARIE

Este fin de semana estuvo santamente preñado de alelú, aleluya con panderetas, sotanas y pelos en las piernas; además, de OLAS, las que le auspiciaron los víveres a Susan Soltero y aguaron los planes del gentío que ansiaba vomitar en el ferry de Culebra; y, por último, de Donald Trump con el evento que aglutinó a la comemierdería citadina, El Puerto Rico Open. No cabía otra actividad en la Agenda 2008. Aunque, el boxeo nunca está de más.

Entre toda esta locomoción, como de costumbre, leí el periódico El Nuevo Día, por aquello de estar al día. Con un mero vistazo superficial sobre la portada, sentí risa, retortijones y, lo peor, decepción. Aparte de un diseño gráfico mediocre, hubo letras que no debían ocupar prominencia.

En primicia: la cara risueña de Trump junto a Ingrid Rivera, Miss Pepper Spray, bajo la célebre cita: “trabajo y juego golf”. ¿No les parece una alegoría banal del planteamiento racional de Decartes, Cogito ergo sum (pienso, luego existo)?

Y esta burla a la información relevante no se queda en el titular. Como cualquier tema de portada, que no tan sólo debe cumplir con los valores periodísticos fundamentales-proximidad, actualidad e importancia-sino, también, con el sentido común, esta crónica a Trump ocupó dos páginas de un rotativo que cobra más de diez mil dólares el anuncio full page. ¿Cuánto habrá costado este?

Lo alarmante de la situación es la violación al deber intrínseco de divulgar información sustancial hacia la ciudadanía. Que el periódico de mayor circulación del País, que a su vez controla el segundo que más se vende, disemine esta bazofia, agudiza la pandemia de estupidez que ya nos asota con la fuerza de olas de tsunami.

En Semana Santa, con un Puerto Rico asediado por el mal tiempo; con un conflicto en China donde se debate la soberanía del estado tibetano; con un aniversario de la Guerra en Irak, entre otros miles de sucesos exactamente más noticiosos, se hizo, en cambio, un trabajo de relaciones públicas sobre la vida de este señor. Y lo que es todavía más denigrante, hubo una secuela absurda.

En cartelera: Oda a la familia Trump. Dos días de tortura china, a lo Maelo.

Sinceramente, ¿a quién le importa que el retoño de este magnate esbozara la profunda admiración que siente por su padre? Digo, es una historia cariñosa, apoya los family values. Pero no me parece contundente como para engalanar la portada de este diario, tal vez los Clasificados.

Esta actitud irresponsable pone de manifiesto el inexistente compromiso social de la nueva gerencia de El Nuevo Día. Se deja a un lado la noción ilustrativa y de envergadura por lo superfluo. Ya tenemos que aguantar demasiado con el enfoque trillado de Primera Hora, como para atosigarnos con más. Los periódicos son el reflejo de la situación actual, de la boga, de lo que debe ser el boca a boca. Si Trump es nuestro tema eje, entonces es pertinente preguntar: ¿qué carajo nos pasa, Puerto Rico?

En la medida en que los medios de comunicación generen simplezas, vamos a ver gente simple. Es un silogismo sencillo, o un efecto dominó tangible. Las capacidades críticas no se desarrollarán, emergiendo una civilización de pigmeos mentales preocupados por el bronceado de Maripily.

Esto que El Nuevo Día ha hecho no se puede tolerar. Me niego a que nuestro pueblo viva en el ningunismo informativo; a que seamos una sociedad de alienados y voces pasivas, incapaces de cuestionar o pensar sobre sucesos trascendentales. Hay que poner un alto a esta práctica de periodismo mediocre.

Los medios tienen un deber que no se puede socavar con agendas, amiguismos o dólares. Tenemos que apostar por el pensamiento racional y la información. Con más y más caca, todos saldremos embarra’os. Y para limpiarnos, no habrá car wash que nos brille.

1 comentario:

[Yara] dijo...

Oyeme...excelente critica la tuya.. no sabia sobre esa adoración que le hizo el new day al Trump, con la ardilla muerta en la cabeza. Es increíble como se ha ido en declive "el mejor periódico del país". Por personas como usted Chencha Marie, es que el periodismo no ha perdido totalmente su compromiso o sentido.


Bravo..ka!...

Y gracias x ponernos al tanto de lo que acontece en el país. Con humor... pq a la vida, no importa la situación, hay que darle una sonrisa.