sábado, 21 de junio de 2014

Ida


Restaurante Puerto Chino en Orlando, FL

 Estar en la ciudad de Orlando en la Florida es mucho más que sentir a Mickey Mouse cerca. O verte rodeado de lagos artificiales, águilas y “gift shops” con chucherías Made in China. Aquí se habla y trabaja con acento puertorriqueño. También se come como en casa. Quizá esa sea la forma de viaje, de retorno, de sentirte allá. Donde no estás.

 Fácilmente encuentras una fonda donde te llenas el buche con un buen bistec encebollado y mofongo. También te tomas tu Medalla en barras o la compras en cadenas de supermercados. Ni hablar de las panaderías con quesitos, pastelillos, medias noches y pocillos a 75 centavos.

Como los boricuas en Nueva York, los puertorriqueños en Orlando han creado su Puerto Rico. Algunos les dicen los ‘Disneyrican’.

La comida llenará. Pero faltan muchas cosas más. No está el mar. Lo que es imperdonable.

Según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, desde 2012, un poco más de cincuenta mil puertorriqueños se han ido de la isla cada año subsiguiente. Como si la isla se vaciara, en tiempos recientes, Orlando se ha convertido en uno de los destinos principales de los puertorriqueños que se van. Hoy ya son cerca de un millón de boricuas viviendo en la Florida.

Esta semana se convirtió en hecho la polémica Ley de Sostenibilidad Fiscal, la medida que, como sabemos, maltrata a los empleados públicos. Ya se le habían reducido los beneficios del sistema de retiro, ahora también se congelan y bajan los bonos de navidad y verano y los pagos de días por enfermedad, entre otros. Estos eran beneficios adquiridos tras años de luchas sindicales.

El empleado público tendrá que buscarse otro u otros trabajos para tratar de cuadrar el mes y responder a los gastos adicionales durante ciertas épocas del año. Será vivir para trabajar no trabajar para vivir.

Así las cosas, no se oye nada de bajar el número de contratos de asesoría innecesarios o salarios y dietas de legisladores y altos funcionarios. Esta injusta austeridad que toca a algunos, no a todos. No nos extrañe que los puertorriqueños sigan comprando pasajes de ida, sin vuelta.


Publicado en la columna Buscapié de El Nuevo Día, sábado 21 de junio de 2014.

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