jueves, 26 de febrero de 2009

Maldad

Ni la música de las olas somos capaces de aplaudir, no la escuchamos, pero la retraté

Hay días en que uno simplemente se odia. Nos cansamos de tenernos puestos. La misma cara, el mismo lunar con pelo cerca de la oreja, las mismas nalgas flácidas, la misma voz chillona y el mismo carácter con apariencia, sólo apariencia, dura, fuerte, inflexible. Veo que las decisiones que se toman, en muchos momentos, son raquíticas y sin sentido. Uno le hace daño a otros. Las guerras, el hambre, la desigualdad, la hipocrecía y el afán de tener imperan en las realidades del colectivo. Destruímos sin control. No visitamos a mamá. Tenemos asma porque las sociedades se han sumergido en cemento. No nos detenemos a escuchar el silencio, la tranquilidad de la serenidad. Pretendemos oírnos, asumimos posturas desde el caos que nos gobierna. Y así pensamos que otro mundo es posible. Alguien dijo que la ignorancia es más maldita que la misma maldad...

3 comentarios:

Itzá dijo...

Visita el mar y llevale flores!. te quiero

Ordinario dijo...

eres la más bonita...

Ingrid dijo...

Ay, querida. Un abrazo grande. Al menos tienes al mar...