sábado, 19 de marzo de 2011

Oraciones




“Señor, gracias por este día. Gracias por la vida, por el pan de cada día. Tú que estás cerca, Dios, y perdona, sé que todavía estamos en marzo, pero dile a Santa Claus que me traiga otro control para el Wii”, ora un niño educado adventista, que reposa con sus padres los sábados.

“Señor, gracias por este día. Gracias por la vida, por el pan de cada día. Te pido que Fortuño no vuelva a ser gobernador nunca más en la vida. Y, si se puede, que se mude del País. Lo afea”, reza en cuclillas un hombre (desempleado) en una parroquia católica.

“Señor, gracias por este día. Gracias por la vida, por el pan de cada día. Dios, si es verdad que existes, concede el milagro: ‘queremos saber quién mató a Lorenzo’. ¿Verdad que Ana Cacho sabe algo? Tú que todo lo conoces, que no hay secretos para ti, mi Dios, tú que eres omnipresente, danos luz en la senda. Amén”, invoca la hermana pentecostal.

Lisa Simpson, la brillante niña amarilla, una noche se asomó por la puerta de su travieso hermano Bart, y se percató de que éste oraba. Lo observó. De inmediato dijo, para sí, y para los espectadores: “La oración, el último recurso de un bribón”.

No me crean tan malintencionada como para decir, como para generalizar, que todo el que ora, reza, invoca a Dios, a su factor, o a lo que sea, es un bribón o un descarado que no le queda más remedio que implorar la misericordia divina en vista de que no tiene otra salida.

Aunque, estoy clara de que hay dos o tres personas que lo dicho por Lisa les podría aplicar. Son bribones y descarados.

Recordé que la madre de Ana Cacho y el Gobernador en estos días han pedido que “oremos” por ellos.

Corrobore esta información en cualquier periódico. Para que ore -sí o no- hoy sábado. Día de reposo.

Publicado en El Nuevo Día en la sección Buscapié.

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